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...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...
[Foto: Algarrobo en Raco, provincia de Tucumán]

miércoles, 23 de mayo de 2018

Bienteveo.

Foto Tolhuin. Casa de la Memoria y  la Vida. Morón.

Espero porque se me ocurre que los pájaros van a venir por la noche a decirme algo.
Tal vez sea porque estuve pensando en ellos todo el día, persiguiéndolos despacito para tomarles fotos u observando sus comportamientos.
Mi amiga tiene fascinación por fotografiarlos en vuelo pero yo prefiero captarlos cuando se acercan lo suficiente. Así que mientras ella sale corriendo detrás de los que huyen me siento sigilosamente a esperar. Y espero.
Hoy, en ese banco viejo de la Casa de la Memoria se posaron todos los de nombre conocido para mí.
Venían por turnos y a veces se interrelacionaban, aunque más no sea para echarse unos a otros.

Fue hermoso como transcurrió el tiempo sin que me diera cuenta, viendo revoloteos, búsquedas de alimento en la tierra, escuchando trinos y lo que parecía "una protesta" en la voz de la calandria mientras saltaba del árbol al banco y de éste al suelo.

Me acordé de algo que leí una vez acerca de la inteligencia de las aves y de las redes que pueden llegar a formar, de sus emociones y sentimientos.
Me acordé de los colibríes que anidaron en mi casa y de la visita a una laguna
donde no me alcanzaban los ojos para tanta maravilla.
Me acordé de Basilio Argimón hablando con los tordos y de las tres notas de un zorzal en la ventana al final del invierno.

Es hermoso el tiempo con los pájaros, dulce y sublime, y también nostálgico,
¿para qué negarlo?, sobre todo cuando aparecen como ahora, por la noche, para decirme algo.

viernes, 18 de mayo de 2018

De llantos y otras voces.

v i e n t o   t i e r r a    f u e g o   a g u a
l l o r a    g i m e    g r i t a     s a n g r a

Hay un niño dormido 
en el regazo de la madrugada. 
Antes escuchó un cuento. 
Se arrebujó junto al fuego. 
Se hundió en su silencio.
El cuento sigue
y se transforma en canción,
luego en abejas,
luego en un único susurro
que apenas asoma en los labios.
Finalmente se va apagando 
y de todo se adueña el silencio.
La tierra está gimiendo,
Foto de Casa Fuentealba DVV abril 2018
el fuego lo está gritando,
el agua está sangrando,
el viento lo está llorando:
hay niños y niñas ahora mismo
arrebujados por el fuego,
hundidos para siempre 
en el silencio,
sin cuento de cuna, sin canción.



a m o r   s i n   p a l a b r a s

Procesión por dentro
en el final de una canción que nos zumba bajito
como abeja en peligro.
... si no hi ha pins,
no es fan pinyons, ni cucs ni ocells...
... del cielo lloverá sangre,
el viento lo está llorando...
Dar vuelta una página en la escena
con el cuidado que se tiene ante un niño dormido
en el regazo tibio de la madrugada.
... necesito silencio para escuchar a la tierra...
El susurro de un rito, un momento de devoción,
hace despegar apenas los labios
para el ceremonial instante sin tiempo
del grito profundo.

Después, el después.

Un gesto que antecede a la palabra justa.
La esperanza en un poema.
Culto por el fuego compartido.
... no queremos ni podemos
dejar que la canción se haga ceniza...
Y otra vez el revés del silencio.


martes, 1 de mayo de 2018

Los mártires de Chicago.

El 1 de Mayo no es un feriado más ni una fiesta. Lo estableció la Internacional Socialista en 1889 como jornada universal por las 8 horas de trabajo y en homenaje a los llamados "mártires de Chicago", Engel, Spies, Parsons y Fischer, ahorcados el 11 de noviembre de 1887. El patriota y literato cubano, José Martí, como periodista cubrió la noticia y su nota fue publicada por el diario La Nación de Buenos Aires el 1 de enero de 1888 y este es su relato.
José Martí / Escritor, poeta y político cubano
José Martí, el diario La Nación y el 1 de Mayo
«Y ya entrada la noche y todo oscuro en el corredor de la cárcel pintada de cal verdosa, por sobre el paso de los guardias con la escopeta al hombro, por sobre el voceo y risas de carceleros y periodistas, mezclado de vez en cuando a un repique de llaves, por sobre el golpeteo incesante del telégrafo que el Sun de Nueva York tenía establecido en el mismo corredor... por sobre el silencio que encima de todos esos ruidos se cernía, oíanse los últimos martillazos del carpintero en el cadalso. Al fin del corredor se levantaba el cadalso.
–Oh, las cuerdas son buenas: ya las probó el alcaide.
El verdugo habla, escondido en la garita del fondo, de las cuerdas que sujetan el pestillo de la trampa.
–La trampa está firme, a unos diez pies del suelo...
No; los maderos de horca no son nuevos; los han pintado de ocre para que parezcan bien en esta ocasión; porque todo ha de estar decente, muy decente... Sí, la milicia está a mano; y a la cárcel no se dejará acercar a nadie... De veras que Lingg era hermoso...
Risas, tabaco, brandy, humo que ahoga en sus celdas a los reos despiertos. En el aire espeso y húmedo chisporrotean, cocean, bloquean, las luces eléctricas. Inmóvil sobre la baranda de las celdas, mira al cadalso un gato... Cuando de pronto, una melodiosa voz, llena de fuerza y sentido, la voz de uno de estos hombres a quienes se supone fieras humanas, trémula primero, vibrante en seguida, pura y luego serena, como quien ya se siente libre de polvos y ataduras, resonó en la celda de Engel, que, arrebatado por el éxtasis, recitaba El tejedor, de Enrique Heine, como ofreciendo al cielo el espíritu, con los dos brazos en alto:
"Con los ojos secos, lúgubres, ardientes,
rechinando los dientes,
se sienta en su telar el tejedor;
¡Germania vieja, tu capuz zurcimos!
Tres maldiciones en la tela urdimos;
¡Adelante, adelante el tejedor!
Maldito el falso Dios que implora en vano
en invierno tirano
muerto de hambre el jayán en su obrador;
¡En vano fue la queja y la esperanza!
Al Dios que nos burló, guerra y venganza.
¡Adelante, adelante el tejedor!
¡Maldito el falso Rey del poderoso
cuyo pecho orgulloso
nuestra angustia mortal no conmovió!
¡El último doblón nos arrebata,
y como a perros luego el Rey nos mata!
¡Adelante, adelante el tejedor!
¡Maldito el falso Estado en que florece,
y como yedra crece
vasto y sin tasa el público baldón;
donde la tempestad la flor avienta
y el gusano con poder se sustenta!
¡Adelante, adelante el tejedor!
¡Corre, corre sin miedo, tela mía!
¡Corre bien, noche y día!
Tierra maldita, tierra sin honor,
con mano firme tu capuz zurcimos;
tres veces, tres la maldición urdimos:
¡Adelante, adelante el tejedor!'
Y rompiendo en sollozos, se dejó Engel caer sentado en su litera, hundiendo en las palmas el rostro envejecido. Muda lo había escuchado la cárcel entera, los unos como orando, los presos asomados a los barrotes, estremecidos los periodistas y los carceleros, suspenso el telégrafo, Spies a medio sentar, Parsons de pie en su celda, con los brazos abiertos, como quien va a emprender vuelo.
El alba sorprendió a Engel hablando entre sus guardas, con la palabra voluble del condenado a muerte, sobre lances curiosos de su vida de conspirador; a Spies, fortalecido por el largo sueño; a Fischer, vistiéndose sin prisa las ropas que se quitó al empezar la noche para descansar mejor; a Parsons, cuyos labios se mueven sin cesar, saltando sobre sus vestidos, después de un corto sueño histérico.
–¿Oh, Fischer, cómo puedes estar tan sereno, cuando el alcaide que ha de dar la señal de tu muerte, rojo por no llorar, pasea como una fiera de alcaidía?
–Porque –responde Fischer, clavando una mano sobre el brazo trémulo del guarda y mirándole de lleno en los ojos– creo que mi muerte ayudará a la causa con que me desposé desde que comencé mi vida, y amo más que a mi vida misma, la causa del trabajador; y porque mi sentencia es parcial, ilegal e injusta.
–Pero Engel, ahora que son las 8 de la mañana, cuando ya sólo te faltan dos horas para morir, cuando en la bondad de las caras, en el afecto de los saludos, en los maullidos lóbregos del gato, en el rastreo de las voces, y los pies, estás leyendo que la sangre se te hiela, ¿cómo no tiemblas, Engel?
–¿Temblar porque me han vencido aquéllos a quienes hubiera querido yo vencer? Este mundo no me parece justo; y yo he batallado, y batallado ahora con morir, para crear un mundo justo. ¿Qué me importa que mi muerte sea un asesinato judicial? ¿Cabe en un hombre que ha abrazado una causa tan gloriosa como la nuestra desear vivir cuando puede morir por ella? ¡No, alcaide, no quiero droga; quiero vino de Oporto!–. Y uno sobre otro, se bebe tres vasos...
Spies, con las piernas cruzadas, como cuando pintaba para el "Arbeiter Zeitung" el universo dichoso, color de llama y hueso, que sucedería a esta civilización de esbirros y mastines, escribe largas cartas, las lee con calma, las pone lentamente en sus sobres, y una y otra vez deja descansar la pluma para echar al aire, reclinado en su silla, como los estudiantes alemanes, bocanadas y aros de humo. ¡Oh Patria, raíz de la vida, que aun a los que te niegan por el amor más vasto a la Humanidad, acudes y confortas, como aire y como luz por mil medios sutiles! "Sí, alcaide –dice Spies–, beberé un vaso de vino del Rin".
Fischer, cuando el silencio comenzó a ser angustioso, en aquel instante en que en las ejecuciones como en los banquetes todos los concurrentes callan a la vez como ante solemne aparición, prorrumpió iluminada la faz por venturosa sonrisa, en las estrofas de La Marsellesa que cantó con la cara vuelta al cielo... Parsons, a grandes pasos mide el cuarto..., vuélvese hacia la reja..., gesticula, argumenta, sacude el puño alzado, y la palabra alborotada, al dar contra los labios, se le extingue como en la arena movediza se confunden y perecen las olas.
Llenaba de fuego el sol las celdas de los cuatro reos, cuando el ruido improviso, los pasos rápidos, el cuchicheo ominoso, el alcaide y los carceleros que aparecen a sus rejas, el color de la sangre que sin causa visible enciende la atmósfera, les anuncian lo que oyen sin inmutarse, ¡que es aquélla la hora!
Salen de sus celdas al pasadizo angosto. "¿Bien?". "¡Bien!". Se dan la mano, sonríen, crecen: "Vamos".
El médico les había dado estimulantes. A Spies y a Fischer les trajeron vestidos nuevos; Engel no quiere quitarse sus pantuflas de estambre. Les leen la sentencia a cada uno en su celda; les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero; les echan por sobre la cabeza, como la túnica de los catecúmenos cristianos, una mortaja blanca; abajo, la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso, ¡como en un teatro!
Ya vienen por el pasadizo de las celdas, a cuyo remate se levanta la horca; delante va el alcaide, lívido; al lado de cada reo marcha un corchete. Spies va a paso grave, desgarradores los ojos azules, hacia atrás el cabello bien peinado, blanco como su misma mortaja, magnífica la frente; Fischer le sigue, robusto y poderoso, enseñándose por el cuello la sangre pujante, realzados por el sudario los fornidos miembros. Engel anda detrás a la manera de quien va a una casa amiga, sacudiéndose el sayón incómodo con los talones. Parsons, como si no tuviese miedo a morir, fiero, determinado, cierra la procesión a paso vivo. Acaba el corredor, y ponen el pie en la trampa; las cuerdas colgantes, las cabezas erizadas, las cuatro mortajas.
Plegaria es el rostro de Spies; el de Fischer, firmeza; el de Parsons, orgullo rabioso; a Engel, que hace reír con un chiste a su corchete, se le ha hundido la cabeza en la espalda. Les atan las piernas, al uno tras el otro, con una correa. A Spies el primero, a Fischer, a Engel, a Parsons; les echan sobre la cabeza, como el apagavelas sobre las bujías, las cuatro caperuzas. Y resuena la voz de Spies, mientras está cubriendo la cabeza de sus compañeros, con un acento que a los que le oyen les entra en las carnes; "La voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora". Fischer dice, mientras el vigilante atiende a Engel: "Este es el momento más feliz de mi vida". "¡Hurra por la anarquía!", dice Engel, que había estado moviendo hacia el alcaide las manos amarradas bajo el sudario. "Hombres y mujeres de mi querida América...", empieza a decir Parsons... Una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen a la vez en el aire, dando vueltas y chocando. Parsons ha muerto al caer, gira de prisa, y cesa; Fischer se balancea, retiembla, quiere zafar del nudo el cuello entero, estira y encoge las piernas, muere; Engel se mece en su sayón flotante, le sube y baja el pecho como una marejada, y se ahoga; Spies, en danza espantable, cuelga girando como un saco de muecas, se encorva, se alza de lado, se da en la frente con las rodillas, sube una pierna, extiende las dos, sacude los brazos, tamborilea; y al fin expira, rota la nuca hacia adelante, saludando con la cabeza a los espectadores».
Fuente: revista elarcadigital

martes, 20 de febrero de 2018

Mandalas y serpientes.

Estuve de viaje por mar
y por tierra,
en la soledad de los timones 
y en el labrado de huellas,
capitana del manillar
de la infancia.
Estuve de viaje en una página o dos;
titilante al ritmo de estrellas
en la madrugada, viva 
como un cometa.

Y en un punto irrompible
Foto Tolhuin. Río desde el aire.
que se dejó rodear en espiral
y desandar 
como en un descubrimiento
interminable,
estuve con el fuego que subía
hacia la cara.
De viaje, sí, en los crujidos
de una puerta antigua
o en los de una rama
que al fin se conjugaron
para la misma sinfonía.

Estuve y estoy "a pesar de"
y ciertamente en ellos:
los naufragios.


Cómo vuelvo.

miércoles, 31 de enero de 2018

Atahualpa.

La imagen puede contener: una o varias personas y gato
¡Feliz cumpleaños!
En casa te escuchamos todos.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Me lo contó un pajarito wichí.



Parece una artesanía y, a decir verdad lo es.
Como toda artesanía está realizada con cuidado por unas manos que, con material de la zona, fueron moldeando una idea hasta lograr el objeto de arte.
Sabemos lo que es una artesanía, no es sólo de eso de lo que quiero hablar.
Esta pieza es uno de los tantos pajaritos que cuenta. Y no es gracioso, ni un pajarito de ficción,  ni sirve como chivo expiatorio del famoso buchón que no quiere hacerse cargo y lo acusa a él, como tradicionalmente ocurre.

~Siempre los pajaritos tienen algo que decirnos, por sí mismos, pero este pichón, para empezar, habla de las manos que lo crearon~

Me contó este pajarito que fue acariciado por una hermana mayor, también madre y tía y abuela wichí que viajó a Buenos Aires con otrxs integrantes de la comunidad entre los que se encuentra Agustín Santillán, el maestro de Ingeniero Juárez~ Formosa~ República Argentina, que fue perseguido (como tantos y tantas indígenas) y encarcelado por una serie de causas armadas durante siete meses. Y que, aunque ahora está libre, sigue siendo un preso político de Gildo Insfrán, gobernador de Formosa, República Argentina, porque abrirle las puertas de prisión no va a compensar todo el daño impunemente causado. De hecho, Agustín, sufre consecuencias de los golpes que le dieron los policías. Por eso también viajó a esta ciudad, para pedir a los referentes indígenas, que forman parte de instituciones, que no le den la espalda y reconozcan sus derechos porque para eso están.

~Todo me lo contó este pajarito, así, de una vez, porque también lo sufre, ya que fue moldeado por manos de esta comunidad~

Me contó además que el nido donde nació está asolado, destruído, arruinado como el monte que lo contenía y sostenía tanto a él como a otros nidos. Por eso está aferrado a un palito y casi ni agua pueden tomar porque "juegan" también con ese derecho, es decir, el derecho al agua, con quienes están más marginados.

~Él se siente entre ellos, entre los marginados, pues fue creado por sus manos, y siente o sabe que lo van a criminalizar cada vez que quiere contar lo que pasa~

Me contó este pajarito wichí que lo que le sucede a su comunidad también lo padecen otras a lo largo y a lo ancho de este país, que son naciones preexistentes al Estado, que están defendiendo territorios ancestrales y por eso los atacan, los matan y los desaparecen como hacen con la tierra.

~Él también lo padece. Aunque no haya sido moldeado en los fríos del sur, por ejemplo, siente que hay una conexión entre las manos...  no puede explicarlo bien. Parece magia pero otro pajarito le contó que es como un tejido "invisible" que se estira y estira. Se llama memoria ancestral ~

Me contó también y ya antes de descansar un rato (a ver si podía) que una vez que un pajarito te cuenta algo no te queda opción y tenés que replicarlo. Ahora sí, a él ya no le importa que lo uses con la tradicional frase con tal de que lo cites sin traicionarlo.

~Él lo siente así, porque fue acunado por las manos de la comunidad del genocidio silencioso~

Me lo contó un pajarito wichí.

Patricia Morante.

Por el niño muerto de desnutrición hace unos días en Ingeniero Juárez.
Por Rafael Nahuel, asesinado el 25 de noviembre de 2017 en una represión al pueblo mapuche.


viernes, 24 de noviembre de 2017

De insomnios, seudónimos y sinónimos.


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 "Cada vez que se habla de presos políticos me viene el recuerdo de Fernando Macarro Castillo, de su historia, de su poesía, sobre todo de su doloroso y bello poema "Mi corazón es patio"..."
Así comenzaba un texto que quería escribir pero no avanzaba. Así el recuerdo del poeta me tuvo en vilo durante la noche. Cuando por fín decido recurrir a cierta información que me actualice datos, me doy cuenta de que hoy, 24 de noviembre se cumple el primer aniversario de su muerte.

Parece coincidencia, magia o conjuro pero el pajarito de la memoria me contó que fue él.

Lo importante, a pesar de no haber avanzado en mi tarea, es que la poesía haya estado dando vueltas. La escritura es otra cosa.

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Fernando Macarro Castillo, el preso político que más tiempo pasó en las cárceles franquistas, cuyo primer aniversario de su muerte se cumple hoy y que desarrolló su escritura poética en el encierro, eligió su seudónimo a partir del nombre de su padre, Marcos, y del nombre de su madre, Ana, MARCOS ANA.
Si yo siguiera esa amorosa regla mi seudónimo sería CARMEN JUAN.

¿Cuál sería el tuyo? ¿O qué dos nombres tomarías para un seudónimo?

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¿De qué otra manera se puede decir: Preso político?

Marcos Ana


MI CORAZÓN ES PATIO

A María Teresa León

La tierra no es redonda:
es un patio cuadrado
donde los
hombres giran
bajo un cielo de estaño.
Soñé que el mundo era
un redondo espectáculo
envuelto por
el cielo,
con ciudades y campos
en paz, con trigo y besos,
con
ríos, montes y anchos
mares donde navegan
corazones y barcos.
Pero el mundo es un patio
(Un patio donde giran
los hombres
sin espacio)
A veces, cuando subo
a mi ventana, palpo
con mis ojos la
vida
de luz que voy soñando.
y entonces, digo: “El mundo
es
algo más que el patio
y estas losas terribles
donde me voy
gastando”.
Y oigo colinas libres,
voces entre los álamos,
la charla
azul del río
que ciñe mi cadalso.
“Es la vida”, me dicen
los aromas, el canto
rojo de los
jilgueros,
la música en el vaso
blanco y azul del día,
la
risa de un muchacho…
Pero soñar es despierto
(mi reja es el costado
de un
sueño
que da al campo)
Amanezco, y ya todo
-fuera del sueño- es patio:
un patio
donde giran
los hombres sin espacio.
¡Hace ya tantos siglos
que nací emparedado,
que me olvidé
del mundo,
de cómo canta el árbol,
de la pasión que
enciende
el amor en los labios,
de si hay puertas sin llaves
y
otras manos sin clavos!
Yo ya creo que todo
-fuera del sueño- es patio.
(Un patio
bajo un cielo
de fosa, desgarrado,
que acuchillan y
acotan
muros y pararrayos).
Ya ni el sueño me lleva
hacia mis libres años.
Ya todo,
todo, todo,
-hasta en el sueño- es patio.
Un patio donde gira
mi corazón, clavado;
mi corazón,
desnudo;
mi corazón, clamando;
mi corazón, que tiene
la
forma gris de un patio.
(Un patio donde giran
los hombres sin
descanso)

MARCOS ANA.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Atrapagotas.


Artesanía de mis hermanas wichí
que podría contener un poema
o ser el poema mismo. Foto Tolhuin.

por 
una
por dos 
por  miles
por la  música 
de  ellas cuando
caen  como  notas
por  detener una en el 
tiempo. por una sola en 
medio del río. por un río 
lleno. por una y un millón
por esa  que no  vuelve más
por la que camina en tu piel
por las del vaso en la mesita~
el de la sed nocturna~ por la 
que lava la herida. por las 
de lluvia. por las de la risa 
que salpican desde la 
orilla con tu mano 
o con tu pie.



Caligrama: Derecho a las gotas
de Patricia Morante. 2015.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Breve evocación.

<°>
Me lleva a la infancia de mis hijos
y a la calle que habité durante años.
¡Tan generosa la morera!
<°>

"...Cuando el niño era niño las moras le caían en la mano,

como sólo caen las moras, y así es todavía..."

Peter Handke.

Foto Tolhuin. Alto en el camino. S.M. de Tucumán.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Profunda Casa.




En el corazón del mapa:
sonido de naranjas,
conjuro de patio
y profunda casa.
No son sus ojos las ventanas
sino las wiphalas
y el aire es de las polleras
que bailan.
El barro en las manos
se cuece.
Las voces cantan
ancestrales sueños,
los sueños llevan
las más hondas miradas.
Música de agua, susurros, 
devociones, silencio de hornacinas, 
muchos idiomas y tan sólo
dos palabras.
P.M.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Reinos.

Foto Tolhuin. Raco, provincia de Tucumán, Argentina.

martes, 3 de octubre de 2017

lunes, 25 de septiembre de 2017

viernes, 22 de septiembre de 2017

Interpelación.

-¿Se lo tragó la tierra?
-La tierra acuna.
-¿Lo sumergió el río?
-El río envuelve.
-¿Lo hizo volar el aire?
-El aire canta.
-¿Lo hizo cenizas el fuego?
-El fuego abriga.

El brujo nos dice que el viento,
el agua, la mapu,
el sol no tragan, ni sumergen,
ni hacen volar, ni convierten en cenizas.
Sólo acarician con amor.
El brujo nos dice
que el calor busca habitación
en nuestras miradas,
el aire es un silbato ancestral,
suave y firme en los oídos,
en nuestras venas el río nos empuja
hacia el próximo paso,
la tierra late desde nuestros pies
al centro del pecho,
del centro del pecho
a nuestras cabezas
y vuelve una y otra vez,
y así nos sacude la palabra
nos sacude
nuestra pregunta  de cada día.
¿Dónde está Santiago Maldonado?




miércoles, 20 de septiembre de 2017

De pensamientos, ternura y rebeldía.

 


♡ Otro modo de.
 Hoy pienso en muerte, destrucción y dolor, claro; pero también,
en la vida que se empecina, 
la que se aferra, la que se obstina. 
Y pienso en todas nuestras formas 
de vivir y de hacer la ternura como contracara de la hostilidad que se nos cuela o nos sigue los pasos; 
la ternura como una contribución 
desafiante y porfiada. 
Una ternura que nos crea, nos recrea, nos reinventa, nos renace.
Una ternura empedernida, loca, bien loca y desobediente. 




❧۵ღ❦❥❤❣♥♡ ❧۵ღ❦❥❤❣♥♡ ❧۵ღ❦❥❤❣♥♡ ❧۵ღ❦❥❤❣♥♡ ❧۵ღ❦❥❤❣♥♡ ❧۵ღ❦❥❤❣♥♡

lunes, 11 de septiembre de 2017

Aquí llueve.














Parece que toda la lluvia
del invierno se congregó hoy
sobre los techos.
Hay caracoles por todos lados,
subiendo y bajando por las hojas
en un festín incontrolable.
Yo me acuerdo de mi infancia
y tal vez de la tuya,
pero más de la mía
porque los caracoles
a mí me gustaban.
Vos, en cambio,
preferías estar adentro
los días así
y no perder el tiempo
en medio del barro
viendo el desliz de caparazones
y esa contracción de cuernitos
a los que yo les encontraba
guiños, magia y poder.
-Dejame de joder que me dan asco.
Y yo me pavoneaba
delante del televisor con cuatro o cinco
subiéndome por los brazos.
Ya.
Otra vez
volvieron esos años,
los tuyos y los míos,
los de estar sentada en la vereda
con el paraguas abierto,
los de los cortes de luz
y el olor a velas,
los de la locura
de esconder caracoles
bajo las plantas
antes de que la abuela
les interrumpa
su bacanal de hojas tiernas.
~
~
Poema, caracoles e infancia de
Patricia Morante


sábado, 9 de septiembre de 2017

Corazón dos puntos.

¿Llegás con pena
a tu almohada inconsulta?
Tantos puentes temblaron
inútilmente bajo tus pies hoy
que lo que querés 
es que se te quite el agobio
y la flaqueza,
que la frustración no te aturda
la mirada ni los pasos.
Lo único que querés
es morder algo
antes de ser alcanzada
por las fauces de la iniquidad;
y como por arte de un mantra
que ulula
sugestivamente,
volver al amor.
O que el amor  te llame.
Que te provoque
hasta en los maderos faltantes
que te hacen difícil
el latido al otro lado.

¿Volver al amor?
Si siempre volvés,
o mejor dicho:
hasta ahora volviste.
Estrella que todavía
nadie ha podido desconstelar.
Volver,
porque en el rito de pensar
reincidís en que algo tiene que regar
tanta pena.

domingo, 3 de septiembre de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado?

Wenufoye versión Tolhuin

"Agradecemos a todos los organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, sindicales y políticas, a la Comunidad Mapuche en especial, a todas las personas que nos acompañan día a día reclamando junto a nosotros la aparición con vida de Santiago. ¡Santiago Maldonado, presente!"

Sergio Maldonado en el acto del 1° de septiembre en Plaza de Mayo, a un mes de la desaparición forzada de su hermano.

martes, 29 de agosto de 2017

Un día del mundo.


Por Santiago.

Quienes acompañamos el clamor
desde las entrañas
¿tenemos que dar explicaciones
de nuestro grito
o ponerle un color
a nuestra voz?
Lo  que queremos
es clamar, no explicar el grito.
Lo que queremos
es reconocernos en el grito,
en la voz y en la mirada
de quienes como nosotrxs
caminan las veredas,
las calles,
las plazas:

¡APARICIÓN CON VIDA DE SANTIAGO MALDONADO!

martes, 22 de agosto de 2017

Horas se podría estar contando esta historia
y otras parejamente tristes
sin calentar un solo gramo del país
sin calentarle ningún pie
¿Acaso no está corriendo la sangre
de los 16 fusilados de Trelew?
por las calles de Trelew y demás calles del país
¿No está corriendo la sangre?
¿Hay algún sitio del país donde esa sangre
no está corriendo ahora?


Juan Gelman

De epígrafes ~ objetivos místicos y eclipses solares.

Primera foto: 
(A media hora de caminata) 






<°> Cucha de perro 5 estrellas improvisada 
por vecinos.
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Segunda foto: 
( A las 18: 30)






<°> Viejo empujando carro, cargado de algodones 
de azúcar, al sudeste, en medio de una avenida y
en sentido del tránsito.
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Tercera foto 
(Todavía de día):







<°> Bandita de tres músicos junto a semáforo 
tocando jazz.
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Cuarta foto 
(Con la última luz.
 Perderse o pasarse. Volver por un callejón. 
Encontrarse con la pared del cementerio. 
No la de la entrada por cuyo portón asoman
la arquitectura y algunos puestos comerciales 
de flores, placas y otros insumos para muertos. 
Tampoco la de atrás que dicta cada dos o tres metros:
"prohibido fijar carteles". Encontrarse con el muro lateral, 
alto, muy alto. Sin inscripciones, pues nadie allí fija nada. ):
 






<°> Árbol creciendo desde los cimientos.
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lunes, 7 de agosto de 2017

Poema VIII

Como una sombra inevitable
a la caída del sol,
una tristeza viene sin que la llame.
Habita los rincones,
la última luz
y el regazo vacío del invierno.
¿No debería irse sin que la eche?
¿No es así el dicho
aplicado a personas ingratas
que primero se van
y después vuelven?
La misma sombra,
como un animal perseguido,
se agazapa ahora hasta desaparecer
casi por completo.
Y a mí me queda por lo menos
una duda:
dónde y cómo
podría recomenzar el ciclo,
si a la tarde siguiente
o a la otra,
si es que fuera verdaderamente un ciclo,
si es que al irse sin que la eche
la tristeza,  quiera volver sin que la evoque.
Eso, si no la despido de una buena vez
y pego un portazo tras ella
para que en su recuerdo
sólo quede el temblor en los dinteles
que le aclare que para nada
es bienvenida.

Pero también me queda
por lo menos una certeza:
no puedo eludir
el atardecer, ni las sombras,
ni la temperatura de la soledad.
Entonces, abrazo un ratito
al animal furtivo
y como a una de mis gatas
lo acaricio,
cierro los ojos y le hablo:
"no te digo nada,
vos ya sabés qué hacer".

martes, 1 de agosto de 2017

Carta de la PACHAMAMA de Darío Roque Frías

 Fiesta de la Pachamama celebrada en El Arbolito Casa Cultural el 30 de julio de 2017

Hace millones de años que vivo aquí, y aún estoy aquí. No estoy sola; me acompaña un hermano mayor que yo, y sin él mi vida sería totalmente infértil, inútil. Creo que mis hijos le llaman yaku o agua. También me acompañan otros que nos dan luz y equilibrio, llamados Sol y Luna, respectivamente. Luego de estar solos por mucho tiempo, de a poco, fueron apareciendo, del vientre de mi compañero yaku o agua, algunos seres que se movían, que emitían sonidos y que luego también querían aprender a caminar por mi cuerpo. Con el tiempo, aprendieron a hacerlo. Luego aprendieron a correr y a sociabilizar entre ellos y a interactuar con nosotros. Nosotros estábamos contentos porque éramos motivo de observación, de asombro de nuestros hijos. Estos se dieron cuenta de que les ofrecíamos todo para vivir bien: tierra, árboles, arena, animales, frutas, verduras, madera, piedras, montañas. Ellos simplemente tenían que aprender a observar para aprender a utilizar estos elementos. Así aprendieron a trabajar, y mientras más trabajaban, más resultados obtenían. Hicieron esto, y lo hicieron tan bien, que decidieron respetarnos, y hasta me llamaron unos, de un lado de mi cuerpo, Pachamama, y otros, del otro lado, Gaia.
Pasó el tiempo. Llegó un día en el cual nuestros hijos se encontraron, después de haber vivido tan armoniosamente en sus respectivos lugares. En vez de reconocerse como tal, ocurrió todo lo contrario; hubo peleas, enfrentamientos y desconocimiento. Fue lamentable. De ello surgió un ser de pensamiento nuevo, distinto. Alguien que ya no se acordaba de nosotros como antes. Otras cosas pasaron a ser más importantes para él. Me pregunto: ¿Qué habrá sucedido? ¿Por qué el cambio tan drástico? Si nos respetaban como hijos y ahora, lejos de hacerlo, nos dañan. Abren mi cuerpo, extraen elementos que son importantes para mi normal funcionamiento y para su supervivencia. Arrojan elementos a los cursos de agua de mi compañero, que poco o nada tienen que ver con lo que él necesita o se merece. No hicimos y no hacemos más que seguir ofreciéndoles cobijo, comida, piedras, árboles, clima benigno, viento, lluvia, calor. En cambio, ellos nos sacan todo sin conformarse nunca. No entienden que, cuando sea necesario, tendremos que enseñarles como se nos cuida. No tenemos más que hacer que, yo, moverme un poco más de la cuenta y ellos sufrirán; y mi compañero Yaku, esconderse para protegerse de los agravios y así ellos no tengan que beber ni con qué sobrevivir. Lamentablemente, nuestros hijos nos obligan a hacerlos sufrir; les daremos más calor a los del Sur y más frío a los del Norte. Todos enloquecerán, lucharán aún más entre ellos y perecerán. Es la única raza que genera su autodestrucción. Ni los pájaros ni ningún otro ser vivo son capaces de hacer y lograr lo que ellos. Pero parece que ese poder no les permite recapacitar.
Os pido, por favor, hijos míos, respétenme, cuídenme, valórenme. No haré más que ofrecerles todo para vivir bien, como siempre lo hice, y lo hicimos. Ya no me hagan daño. Yo para vosotros valgo más que cualquiera de vuestras invenciones. No me decepcionéis. Hace millones de años que vivo aquí, y aquí seguiré. Pero vendrán otros hijos…

*Darío (Dariucha, por su diminutivo en quechua) es un integrante de la familia de El Arbolito - Casa Cultural, en San Miguel de Tucumán donde ofrece sus talleres de Runa Simi (la lengua quechua) y Cultura Andina.

<°>Texto publicado en Cartas de Lectores, diario La Gaceta, el 21 de enero 2014.
<°>Foto de la Fiesta de la Pachamama celebrada en El Arbolito Casa Cultural el 30 de julio de 2017.

domingo, 30 de julio de 2017

viernes, 28 de julio de 2017

Concierto N° 6 de Brandeburgo.

Al señor Juan Sebastián.

Mientras el mundo se derrumba
O vuela
Johann Sebastian llega.

Toboganes del agua,
Dulce agua
Vigorosa y serena en su melisma;
Violas y flautas
En diástole y en sístole;
Ángeles y clavecines
En amistoso dueto;
Columpiados violines en octavas
Y vaivenes perfectos,
Acompasado manantial que fluye
Del corazón perfumado
De la tierra, que a un tiempo
Es tierra y agua y nube.

Y aquí pasan los seres
En carro de quejumbres,
Afanosos,
Atareados y breves;
Trabajados
Por la angustia de los días
Y su herrumbre.

Un auriga demente
Lleva la brida
De una cuadriga de corceles ciegos.

Envueltos en el viento
Hacia un mar proceloso
Galopan desbocados y sedientos.

Así, mientras el mundo
Gira y se derrama,
Johann Sebastian llega,
Prende su llama
Y vuelca su tinaja con agua de la vida.

JOSÉ ZARZUR. (De "Los ojos del Islam. (Entre las rejas y el cielo)")


lunes, 24 de julio de 2017

Romance de la pluma y el aire (Una relación etérea).

Había nacido y crecido en el cuerpo de un ave
pero su destino no era el de las palpitaciones y los jadeos del verano,
los picos sedientos bajo el sol de febrero,
el cuerpo arrebujado por el frío en las secas ramas de mayo.

Desde el comienzo sintió que había otro rumbo para su cuerpo delgado y liviano.

Refiere la antropología (y aplaude la poética), que en la frontera paraguaya brasileña
hay una tribu nómada
que al concluir el día, mientras las mujeres acunan niños entre canciones y
suaves roces,
los hombres salen a los cuatro vientos, en forma solitaria, e improvisan poemas
y canciones
que entregan al aire de la noche de manera espontánea.

No ignoran la soledad esencial de su rito, ni la naturaleza efímera de sus poemas
aéreos que se diluyen
para siempre
en una penumbra sin testigos sin otro destino que el dios de la noche.
No ignoran, al regresar a sus chozas, el sabor agrio y dulce, contradictorio,
a un tiempo descargado y henchido.

Así la pluma sintió que su destino era el de escribir en papiros de cielo
canciones inaudibles
y dibujar en el aire códigos indescifrables
con su pequeño cuerpo llevado por el viento.
Nadie leería jamás (no entendería) una música que al igual
a la de los poetas nómadas
y el canto de los pájaros
estaba hecha sólo para el corazón insondable e infinito de la vida.

Sin saber (como todos), la pluma cantaba (volaba), establecía su cadencia y
en el aire escribía;
sin saber (como todos), que el aire la impregnaba, la hamacaba, la envolvía.

Sin embargo, en los momentos de luz rojiza, cuando en el décimo minuto del alba
el aire y la pluma despertaban, así decían:

Yo, que junto al agua y al fuego,
entre los dioses,
soy el señor invisible de la tierra,
Yo, que penetro y salgo
y conozco y habito
lo más abierto y lo más impenetrable,
yo, que animo de burbujas el fondo
de las algas
y el vientre de los mares,
el corazón asombroso de las selvas,
que empujo los olores
y alimento los musgos y las flores;
yo, para quien son iguales
el escarabajo y el poeta
y el invisible vuelo de las águilas
y sustento a las aves
y doy sin retacearme,

Aquí estoy para ti,
pequeña pluma,
soplo para que bailes.

Soy una pluma, sé;
pero mi sitio,
era un pecho o un ala
y mi destino
era abrigar a la paloma
que volaba;
sin mi paloma voy
de tumbo en tumbo,
no tengo corazón,
no conozco las canciones del aire,
no tengo dedos para tu violín
ni voz para cantar tu pentagrama.

Desde la tierra suben
todos los aromas
y no hay perfume o hedor
que yo no lleve o traiga;
la piel de todo cuanto existe
me respira,
los pequeños que nacen me saludan
con su primera inhalación
y esa es su vida,
y a los que vuelven a la tierra
y a Dios
yo soy quien los despide.
Soy la fuerza
en los amantes que jadean
y sufrimiento
en el sollozo breve,
soy el tiempo también
y por mi ritmo, en verdad,
se miden las existencias
y las vidas;
mi lugar es el cielo
y es la tierra
y de todo cuanto es,
palpita y te rodea
yo soy el alma, pluma de sus días.

No tengo ni piel ni boca para rozar
tu boca,
ni cintura ni pecho
que te inhale,
donde hallar unos ojos
para tejer miradas con los tuyos
y unas ingles
que reciban tus partes...

Soy una forma de él,
un ala de su Misericordia,
soy una de sus Gracias,
y un libro innumerable a los ojos
que ven
con mirada inefable.

¡Oh! aire, amante inmenso,
cómo abrazarte desde mi pequeñez...

A tu ingrávido cuerpo, pluma,
yo hago mío,
lo levanto, lo abrazo y lo cobijo;
(nuestro lecho es etéreo).
Lo duro y lo salado, las cosas,
acercan y separan y no duran
y vuelven otra vez a su ciclo
igual que tu paloma.

Tú, pluma,
vivirás desde ahora
en la cima más alta del alma
y las palabras,
y en los picos nevados,
y en el mar
y sus cambiantes formas.

Conmigo vivirás, te guardaré
en mi mano
y enlazado a tu talle
correré por la tierra
cantando, desbocado;

Mi semen fecundará
tu cuerpo alado y como
los poetas de la aldea
regresaremos cada día de la noche
henchidos, descargados.

José Zarzur.
De "Los ojos del Islam. (Entre las rejas y el cielo)".